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Biografía

Perdona la ambigüedad de la foto, pero prefiero aparecer parapetado por unas gafas, desdibujado por espejos y el humo de un gitanes negro. Te diré, sin embargo, algunas cosas de mí, a modo de aproximación biográfica, para que todo no sean inconcrecciones.
Trabajo en lo que me gusta. Por eso, las vacaciones siempre han supuesto un problema: de adaptación a otro lugar, a otros circunstancias. En suma: una lata. Como le pasaba a Jaime Gil de Biedma, yo creo que "tienen razón los días laborables". Eso no quiere decir que viva en la rutina. Al revés. Me gusta la rutina sólo después de haberla transgredido a conciencia. Como me gusta la estabilidad después de conocer los límites de la desestabilización. Me gusta la tranquilidad que da haber conocido las emociones fuertes, emociones a las que, dicho sea de paso, no estoy dispuesto a renunciar, hasta que el cuerpo aguante. Desde que tengo un hijo soy otro, y, al mismo tiempo, soy el mismo de siempre.
Me siento feliz, por ejemplo, por haber coexistido con los Beatles. Han nacido, han creado y han desaparecido en mi presencia, poniendole música de fondo al resto de mi vida. También hay otras muchas músicas que escucho cada día, en un acto de necesidad y de fidelidad al placer. He tenido la prudencia de no dedicarme a ella, a pesar de que llegué a pensarlo, evitándome así los inevitables sinsabores del profesionalismo.
Sin embargo, he dado casi todo por el teatro, y el teatro, a su vez, me ha dado muchísimo, incluyendo la posibilidad de ganarme la vida con él y de recorrer el mundo tras sus pasos.
Soy moderadamente feliz, de izquierdas, y me suelo reir bastante de mí mismo. Leo anárquicamente: paso de un libro a otro impelido más por la intuición que por el rigor intelectual. He sido siempre fiel a mis mejores defectos. Como decía D´Annunzio, "me devora lo superfluo". Por el contrario, los fundamentalismos me estremecen. También la arrogancia, la falta de sentido del humor y el abuso del pequeño o gran poder físico, económico, espiritual... Creo que habilitar cárceles especiales para los pesados y los ahorradores es una necesidad social urgentísima.
He amado mucho, he sido amado, y seguiré amando. ¿Ves algún problema?
Bueno, pues creo que soy, he sido y seré, más o menos así.

Intereses

Observar a la gente sin ser observado: desde la penumbra. Participar intensamente, desde una cierta distancia, de las alegrías y tristezas colectivas de mi ciudad, de mi país, del universo.